📝   HISTORIA EN BREVE

  • Los perros analizan todo lo que hacemos para decidir si tenemos la habilidad necesaria para realizar bien una tarea que los involucra, como darles de comer
  • Según un equipo de investigadores de la Universidad de Kyoto en Japón, cuando un perro no te considera capaz para realizar ciertas tareas, es probable que te evite, sobre todo las hembras
  • En un estudio que involucró a 30 perros, cuando el experimento involucró el contenedor que tenía comida, las hembras, a diferencia de los machos, miraron fijamente a los humanos que consideraron capaces de realizar la tarea
  • En el caso de las hembras en particular, también eran más propensas a acercarse a las personas que consideraron más capaces para abrir un recipiente con comida
  • El estudio sugiere que los perros no solo pueden reconocer las habilidades de los humanos, sino que esta habilidad influye en su comportamiento

🩺 Por la Dra. Karen Shaw Becker

Una de las cosas que más amamos de nuestros amigos peludos es que nunca nos juzgan, pase lo que pase. O al menos, eso pensábamos. El perro fue el primer animal en domesticarse, por lo que están muy conectados a nosotros y ahora se cree que analizan todo lo que hacemos para decidir si tenemos la habilidad necesaria para realizar bien una tarea que los involucra, como darles de comer.

Según un equipo de investigadores de la Universidad de Kyoto en Japón, cuando un perro no te considera capaz para realizar ciertas tareas, es probable que te evite, sobre todo las hembras.

Las hembras prefirieron relacionarse con humanos "capaces de realizar bien una tarea"

En los humanos, el término "habilidad" se refiere a características como la creatividad, la confianza, la inteligencia, etc. Es un aspecto que solemos utilizar para evaluarnos unos a otros a nivel social. Pues, un estudio reciente descubrió que es posible que los perros también nos juzguen por nuestras habilidades y prefieran a las personas que consideran más capaces de realizar ciertas tareas. Según el estudio que se publicó en la revista Behavioral Processes:

"Los perros son muy sensibles al comportamiento humano y nos analizan a través de sus experiencias directas y desde la perspectiva de un tercero. Los perros analizan nuestras acciones para determinar si, por ejemplo, lo que hicimos fue un acto egoísta".

En el estudio participaron 30 perros, dos actores y dos recipientes con tapa. El ser humano "capaz de realizar la tarea" quitó la tapa del recipiente con facilidad, mientras que a la persona "incapaz de realizar la tarea" trató de hacerlo, pero no lo logró. Luego repitieron el experimento, pero ahora con un recipiente lleno de comida y un recipiente vacío.

Cuando el experimento involucró el contenedor que tenía comida, las hembras, en comparación con los machos, miraron fijamente a los humanos que consideraron capaces de realizar la tarea. En el caso de las hembras en particular, también eran más propensas a acercarse a las personas que consideraron más capaces para abrir el recipiente con comida.

Según los investigadores, "este estudio sugiere que los perros no solo pueden reconocer las habilidades de los humanos, sino que esta habilidad influye en su comportamiento. Además, nuestros datos indican que el sexo también podría influir en las habilidades de evaluación social de los perros".

Los perros no son la única especie capaz de juzgar

Los perros y los humanos no son las únicas especies que pueden juzgar para crear una opinión sobre los demás. Los chimpancés, los cuervos y los peces limpiadores se encuentran entre las especies que son capaces de realizar evaluaciones sociales, que también se conoce como "intercepción social". Pero ¿por qué? El equipo explicó que "también tienen este comportamiento cuando eligen una posible pareja, pues tiene sentido que elijan la que más les conviene".

Los delfines nariz de botella y los bonobos incluso podrían analizar los agentes abstractos, mientras que, en cautiverio, los chimpancés, los monos capuchinos y los monos tití analizan a los humanos. Por ejemplo, en 2013, James Anderson de la Universidad de Kyoto, un experto en psicología comparativa que también participó en el estudio en cuestión, y sus colegas dijeron que los monos capuchinos no aceptan los premios de personas que consideran egoístas y poco capaces.

Según los investigadores, “en los humanos, rechazar un regalo puede significar el rechazo de la interacción o relación; por lo que nuestros datos sugieren la posibilidad de que se produzca un efecto similar en otras especies”.

Con base en esta información, tiene sentido que los perros también tengan esta habilidad, puesto que son la especie que más tiempo ha convivido con los humanos. De hecho, los investigadores también sugieren que, tu perro podría juzgar todo lo que haces:

"Durante este largo proceso de coexistencia con los humanos, los perros desarrollaron la habilidad de analizar el comportamiento humano y comunicarse con ellos. También podrían aprender sobre el comportamiento humano a través de todas las interacciones directas e indirectas que tienen, por lo que es posible que los perros juzguen el comportamiento humano".

Los perros también perciben el egoísmo humano

En otra investigación, Anderson y sus colegas volvieron a evaluar las reacciones de monos y perros en una serie de situaciones sociales. Al igual que los monos capuchinos, los perros también prefirieron comer de un espectador pasivo que de una persona que no ayudó a su dueño.

Identificar a la "manzana podrida" de un grupo e ignorarla, es una habilidad muy beneficiosa, ya que no solo ayuda a los animales a evitar posibles interacciones sociales dañinas, sino también a disuadir a otros de tener el mismo comportamiento. La creciente evidencia de que los perros pueden analizar el comportamiento humano y basarse en esa información para elegir con quién interactuar, solo es otra de las muchas razones por la que tantos humanos se sienten tan conectados a su mascota.

Al igual que los niños, lo único que piden es amor y respeto. Si se les da amor incondicional, recibirás lo mismo. Según Anderson y sus colegas:

"Estos estudios demuestran que, al igual que los niños pequeños, los monos y los perros domésticos son mucho más que unos simples observadores pasivos de las interacciones de otros. En algunas circunstancias, analizan el resultado de la interacción, evalúan cómo se comportan los protagonistas y se basan en esa información para decidir con quién quieren interactuar y a quién prefieren evitar".