📝    HISTORIA EN BREVE

  • Existen múltiples razones por las que un perro podría tener hambre todo el tiempo, incluyendo la biología canina, recuerdos de escasez de alimentos, alimentaciones desbalanceadas o no adecuadas para su especie, enfermedades subyacentes y comportamientos aprendidos
  • Lo primero que debes hacer si tu perro tiene hambre todo el tiempo es llevarlo al veterinario, ya que existen diversas enfermedades subyacentes que podrían provocar un hambre excesiva, incluyendo el síndrome de Cushing y la diabetes
  • La comida procesada para perros que contiene granos, almidones y fibra añadida podría favorecer una desnutrición a nivel celular, lo que provoca que tu perro sienta hambre
  • Los perros que aprenden que cuando ruegan o realizan otras actividades de búsqueda de comida son premiados, continuarán haciéndolo hasta que dejen de ser recompensados

🩺 Por la Dra. Karen Shaw Becker

La mayoría de los perros comen bien, lo cual es una forma bonita de decir que comerán cualquier cosa que esté a su alcance. El Dr. Jules Benson, Vicepresidente de Servicios Veterinarios de Petplan Pet Insurance, explica dicho fenómeno de la siguiente manera:

"Si observamos al pariente salvaje más cercano del perro doméstico, el lobo gris, está acostumbrado a una alimentación de "todo o nada", y podrían pasar varios días sin una presa fresca. Esto lo logran al comer grandes cantidades de comida cuando está disponible, guardando comida (como cuando entierran huesos en el jardín) y hurgando en la basura (ten cuidado con el bote de basura de tu cocina)".1

En otras palabras, lo natural para nuestros compañeros caninos es comer siempre que haya comida disponible, y no solo porque tengan hambre, ya que su cerebro no sabe que sus dueños le seguirán dando de comer cada que sea necesario. Por desgracia, es posible que algunos perros adoptados tengan recuerdos de sufrir hambre, y sientan que la comida es un recurso escaso y valioso.

Dicho lo anterior, podría resultar difícil saber si un perro obsesionado con la comida solo está siguiendo su instinto natural de comer cada que puede, tiene miedo de morir de hambre, es alimentado con una alimentación que no lo nutre a nivel celular (hablaré sobre esto más adelante) o ha dominado el arte de manipular a sus humanos para obtener comida y golosinas todo el tiempo.

Otra razón menos probable, pero que podría ser grave, es que tu perro tenga un problema médico subyacente que le provoque hambre excesiva sin importar cuánto coma. Por esta razón recomiendo llevarlo al veterinario si observas que siempre tiene hambre, a pesar de que come bien, y sobre todo si está perdiendo peso.

4 enfermedades graves que podrían provocar hambre excesiva en los perros

  1. Enfermedad de Cushing. El nombre médico de esta enfermedad es hiperadrenocorticismo. En esencia, hiperadrenocorticismo significa "demasiado cortisol liberado por las glándulas suprarrenales". El cortisol es la hormona de lucha o huida. En un perro sano, las glándulas suprarrenales liberan cantidades pequeñas de cortisol de forma intermitente, en respuesta al estrés y a la posibilidad de que el perro tenga que luchar o huir para salvar su vida.

    Sin embargo, si por alguna razón el cuerpo de tu perro regula de forma ascendente su demanda de cortisol, las glándulas suprarrenales lo comenzarán a producir en exceso, lo que podría provocar un estado de toxicidad. Cuando las glándulas suprarrenales liberan cortisol, el hígado comienza a liberar glucosa.

    Los perros necesitan cortisol en cantidades pequeñas; sin embargo, si experimentan estrés crónico, sus glándulas suprarrenales liberarán demasiado cortisol. El estrés crónico favorece una secreción excesiva y constante de cortisol. El hambre excesiva es un síntoma de la enfermedad de Cushing, y se debe a que el cuerpo quema toda esa glucosa adicional.
  2. Diabetes. Por desgracia, la diabetes tipo 2 es muy común en los perros que se acercan a la mediana y tercera edad. La diabetes en los perros adultos es el resultado de un estilo de vida que favorece una menor producción de insulina, o de la incapacidad del cuerpo para utilizarla de forma eficiente (resistencia a la insulina).

    La obesidad es la causa principal de la diabetes en mascotas. A pesar de que los perros no tienen necesidades biológicas por los granos ni por la mayoría de los carbohidratos (almidones), los carbohidratos podrían constituir hasta el 80 % de los ingredientes de los alimentos procesados ​​para mascotas. Los carbohidratos se convierten en azúcar, y el exceso de ésta podría provocar diabetes.

    Por desgracia, el almidón es necesario para fabricar los alimentos secos, por lo que incluso los alimentos sin granos contienen una gran cantidad de azúcar en forma de tapioca, papa, chicharos y otras legumbres que generan estrés al páncreas de tu mascota. Otra razón relacionada con el estilo de vida por la que las mascotas desarrollan diabetes, y que a menudo va de la mano de una nutrición deficiente, es la falta de actividad física.
  3. Hipertiroidismo. El hipertiroidismo se presenta con mayor frecuencia en gatos mayores. Es poco común en perros y en la mayoría de los casos, la razón principal es la presencia de un tumor tiroideo agresivo que produce una gran cantidad de hormona tiroidea. La otra causa conocida, que es muy rara, es el consumo de hormona tiroidea de otras fuentes, como el tejido tiroideo activo que se podría encontrar en la alimentación cruda.

    La temperatura corporal, frecuencia cardíaca, aprovechamiento de los alimentos y otras funciones de tu perro dependen del nivel adecuado de hormona tiroidea en el torrente sanguíneo. El hipertiroidismo significa que las glándulas trabajan en exceso y, por lo tanto, secretan una gran cantidad de hormonas, lo que provoca un estado constante de hiperactividad metabólica.

    Las mascotas con hipertiroidismo a menudo pierden peso, a pesar de tener hambre todo el tiempo, beben grandes cantidades de agua, orinan en exceso, tienen un aumento del ritmo cardíaco y también vomitan. Si no se trata, el hipertiroidismo podría provocar una insuficiencia cardíaca y renal.
  4. Insuficiencia pancreática exocrina (EPI, por sus siglas en inglés). El páncreas tiene diversas funciones. Además de la insulina, el páncreas produce varias enzimas que favorecen la digestión de los alimentos. El páncreas podría influir de forma significativa en las enfermedades digestivas, por esta razón la EPI también es conocida como síndrome de mala digestión.

    Las enzimas pancreáticas incluyen la amilasa, que descompone los almidones; la lipasa, que descompone las grasas y la tripsina y quimotripsina, que descomponen las proteínas. Estas enzimas son esenciales para el proceso digestivo. Ayudan a las células a absorber los nutrientes de los alimentos en el intestino, donde pasan al torrente sanguíneo y se distribuyen por todo el cuerpo para ser utilizados por los tejidos.

    Cuando tu perro come, el páncreas recibe una señal para liberar enzimas digestivas, las cuales viajan al intestino delgado a través del conducto pancreático. Una vez que llegan al intestino, las enzimas descomponen las partículas de los alimentos. La insuficiencia pancreática exocrina significa que el páncreas produce menos enzimas digestivas.

    Las proteínas, los almidones y las grasas de los alimentos, no se descomponen lo suficiente como para ser absorbidos por la pared intestinal. Esto significa que los nutrientes no pueden llegar al torrente sanguíneo para nutrir a los tejidos del cuerpo. Una gran parte de los alimentos permanece sin digerir en el tracto gastrointestinal y al final salen del cuerpo en las heces.

    Los síntomas de la EPI incluyen pérdida de peso, hambre constante, heces blandas que podrían tener mal olor y contener grandes cantidades de grasa no digerida, y pelaje maltratado.  Si no se trata, una mascota con esta enfermedad podría morir de hambre sin importar cuánto coma.

El tipo de alimentación podría ser la causa principal del hambre constante

La mayoría de los fabricantes de alimentos procesados ​​para mascotas llenan sus productos con granos, almidones y fibras no apropiadas para mascotas, porque saben que muchas personas asumen que la fibra es saludable, sin importar el tipo de fibra o quien la consuma. Pero la realidad es que los ingredientes de origen vegetal son menos costosos que los de origen animal.

La fibra es un ingrediente común en las fórmulas de alimentos bajos en grasa y para bajar de peso, y también se ha estudiado como un remedio para los comportamientos molestos de búsqueda de comida, como quejarse, mendigar, robar comida y hurgar en la basura.

El argumento a favor del exceso de fibra en los alimentos para mascotas es que hace que los animales de compañía se sientan llenos; sin embargo, el requerimiento biológico de fibra y carbohidratos (almidón) de tu perro es mínimo, lo que significa que cuando la fibra reemplaza a las proteínas en su alimentación, tu perro podría sentir la necesidad de conseguir más aminoácidos.

Además, comer demasiada fibra podría evitar que los nutrientes sean absorbidos en el intestino delgado. El exceso de fibra podría crear una barrera que impide que los antioxidantes, las vitaminas y los oligoelementos sean absorbidos en el tracto gastrointestinal.

Si bien, la fibra podría hacer que tu mascota se sienta llena, si reemplaza a las proteínas en su alimentación, tu perro podría sufrir una desnutrición a nivel celular. Una deficiencia crónica de los nutrientes que llegan a las células de su cuerpo podría provocar una sensación de hambre constante. Esta es una señal de que tu perro carnívoro no está obteniendo las proteínas suficientes para sustentar de forma adecuada su biología.

Si le brindas una alimentación balanceada, a base de alimentos frescos y apropiada para su especie, es poco probable que su comportamiento de búsqueda de comida se deba a una desnutrición, a menos que tenga un trastorno subyacente que afecte la capacidad de su cuerpo para digerir de forma adecuada los nutrientes de su alimentación.

Cómo ayudar a un perro obsesionado con la comida

Si el veterinario determina que tu perro está sano, y come de acuerdo a su especie, es muy probable que la búsqueda de comida sea un comportamiento aprendido, lo que significa que lo has reforzado lo suficiente como para que ahora sea un hábito. Estos son algunos consejos para lidiar con un perro que siempre tiene hambre:

  • Ignóralo cuando te ruegue. Tienes que dejar de responder a sus súplicas o nunca dejará de hacerlo. Además, podrías aumentar su riesgo de desarrollar sobrepeso debido a un exceso de comida o premios.
  • Usa su obsesión por la comida para entrenarlo. Realiza sesiones cortas de adiestramiento por lo menos una vez al día. Es muy probable que aprenda con rapidez nuevas órdenes y trucos una vez que entienda que cuando lo haga obtendrá premios. Asegúrate de darle porciones muy pequeñas de premios saludables, por ejemplo, chícharos congelados o cuadritos pequeños de queso.
  • Se su sustituto de comida. En otras palabras, distraerlo siempre que te sea posible: juega con él, llévalo a caminar, a dar un paseo en auto o al parque para perros.

En conclusión: Debes amar a tu perro más de lo que él ama su comida, y no ceder a su comportamiento de búsqueda de comida ni alimentarlo en exceso. Lo mejor que puedes hacer por tu perro es redirigir su energía y enfocarte en el entrenamiento, el ejercicio, el tiempo de juego y en otras actividades no relacionadas con la comida.


🔍 Fuentes y referencias